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El sálvese quien pueda es una actitud individualista sin espacio en nuestra #Cuba |
Rodobaldo Martínez Pérez
rodobaldo@ahora.cip.cu
No solo Cuba enfrenta el nuevo coronavirus que azota al
mundo, también, la guerra mediática de las redes sociales. Se nos acusa de superficiales, irresponsables y hasta
politizar la pandemia.
Una frase nos viene bien: Está de moda hablar mal de Cuba.
Si no haces las cosas es negativo y si lo haces, igualmente. Recuerdo a
Guillén: “si trabajo, me matan y si no trabajo, me matan, siempre me matan…”
Es como un juego absurdo: Si no controlamos la frontera nos
critican y si lo hacemos nos juzgan también.
La comparación con otros países es parte de la táctica, para
tratar de resaltar la ineficacia del gobierno en el cuidado de la población.
La solidaridad con otras naciones, en estos momentos de
crisis, hasta resulta objeto de reproche, desde un egoísmo poco entendible y
contrario a los principios que nos caracteriza hace más de 60 años.
Brigadas médicas cubanas en Venezuela, Nicaragua, Jamaica,
Guyana, Surinam, Italia … son ejemplos de tender la mano a quienes más lo
necesitan. Rompió el termómetro de las sátiras, haber recibido el crucero
inglés y colaborar con Italia, el lugar que con China e Irán más infestados
tiene.
No se nos olvida el concepto martiano, repetido por Díaz-Canel: “que Patria
es humanidad”. El Maestro dijo al respecto: “Cada cual se ha de poner, en la
obra del mundo, a lo que tiene de más cerca, no porque lo suyo sea, por ser
suyo, superior a lo ajeno y más fino o virtuoso, sino porque el influjo del
hombre se ejerce mejor y más naturalmente en aquello que conoce y de dónde le
viene inmediata pena o gusto; y ese repartimiento de la labor humana, y no más,
es el verdadero e inexpugnable significado de la patria.”
Más adelante, añade: “Patria es humanidad, es aquella porción de la
humanidad que vemos más de cerca y en que nos tocó nacer; y ni se ha de
permitir que con el engaño del santo nombre se defienda a monarquías inútiles,
religiones ventrudas o políticas descaradas y hambronas, ni porque a estos
pecados se dé a menudo el nombre de patria, ha de negarse el hombre a cumplir
su deber de humanidad, en la porción de ella que tiene más cerca. Esto es luz y
del Sol no se sale. Patria es eso”.
Muchos no entenderían que si obramos diferentes a cómo tenemos
acostumbrados, negamos la esencia humanista de la Revolución. Los países que
nos pidieron ayuda todos sabían nuestra respuesta.
Esta pequeña islita, bloqueada por el más poderoso Imperio del mundo,
apenas cuenta con recursos materiales, pero poseemos una
gran fortaleza en el caudal humano y eso nadie lo puede cercar, aunque lo deseen.
El Planeta pasa por momentos muy difíciles, con la expansión vertiginosa del
Covid 19, y no podemos estar ajenos a las desgracias de nuestros hermanos. Se
impone luchar unidos, por el bien común.
El sálvese quien pueda es una actitud individualista sin espacio en nuestra
Cuba. Somos fieles a la impronta del Comandante en Jefe: “No ganan batallas
aquellos que creen que el combate es fácil, ganan batallas aquellos que creen
que el combate es difícil….”
Decenas de miles de
médicos cubanos han prestado servicios internacionalistas en los lugares más
apartados e inhóspitos. Un día dije que nosotros no podíamos ni realizaríamos
nunca ataques preventivos y sorpresivos contra ningún oscuro rincón del mundo; pero
que, en cambio, nuestro país era capaz de enviar los médicos que se necesiten a
los más oscuros rincones del mundo. Médicos y no bombas, médicos y no armas
inteligentes.
Fragmentos del discurso pronunciado por el Comandante en Jefe, en
Buenos Aires, en mayo de 2003.
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