Thursday, March 01, 2007

Capital humano, millonaria riqueza cubana



Rodobaldo Martínez Pérez
rodo@ahora.cu
Siempre la ética y la verdad guían a la Revolución Cubana, como filosofía auténtica que la distingue en estos momentos convulsos del mundo de hoy, cuando Estados Unidos impone el terrorismo de estado con su capitalismo monopolista transnacional.
Los conceptos éticos tienen cada vez más vigencia en el accionar de la Revolución y sus valores se solidifican más en esta nueva etapa de historia real, para reforzar las premisas expuestas por Fidel Castro en La Historia me Absolverá y legitimizan la sólida unidad de varias generaciones para contribuir a la compenetración del proceder en el quehacer socio-económico del país.
Hay en Cuba toda una realización de ensueños, hasta utopías, materializadas en casi 50 años de quehacer revolucionario, incluso en los lugares más recónditos, que cubren la Isla, convertida desde 1959 en una gran obra social, con su total independencia, en medio de un planeta que tiene como principal enemigo al emperador Bush, para quien solo hay una posición: “o conmigo o en mi contra”.
Es ahora el mejor momento de la Humanidad para decir socialismo o no historia, o no continuidad, o destrucción absoluta. Ya no es Socialismo o burguesía. El capitalismo está detenido cada vez más y la autodestrucción serán sus horribles tentáculos de horrores y ambiciones.
Y mientras tanto Cuba enfila el 2007 con aire de avance, para dejar atrás y para siempre, el cruento Período Especial, escenario que inició en la década del ’90 del pasado siglo, cuando perdimos más del 85 por ciento del comercio exterior y constituyó una prueba de valor y amor de un pueblo por su Revolución.
Después de la dura resistencia, que introdujo diferencias, ya borradas por la Revolución, Cuba exhibe el mayor crecimiento del Producto Interno Bruto en América Latina y la garantía que se asciende en un mejor bienestar de vida, cuando existe la decisiva intención de vigorizar aún más la economía e incrementar la productividad y convertir a las empresas socialistas en el corazón del desarrollo nacional, para hacer más invencible nuestra resistencia.
Es una muestra de seguridad y confianza que, pese a la escasez y el sacrificio, no se descuidó, ni por un momento, la formación científica cubana y ahora pueden crecer nuestras misiones por el mundo, para irradiar salud, educación y solidaridad a los más desposeídos del Planeta, como ejemplo de fortaleza de la Revolución, cuya riqueza superior es su capital humano, con el más inmenso desprendimiento para compartirlo con los pueblos necesitados.
Para consolidar más nuestras virtudes estamos obligados a actuar para no lacerarlas, y pensar constantemente cómo garantizar su promoción constante, con una actitud crítica ante lo mal hecho, para con pasión y entusiasmo, ser mejores abanderados de los métodos novedosos que aplicamos, bajo la dirección de Fidel y Raúl en la consolidación del Socialismo del Siglo XXI.
Estamos convocados a fortalecer la ética, uno de los escudos para el debate ideológico de hoy, cuando necesitamos ver la verdad en la vida cotidiana y no en los libros, ante los contrastes del convulso mundo actual, repleto de tanta pobreza material y espiritual.
Y mientras otros siembran odio y muerte Cuba es más abanderada de la ética y la verdad.