![]() |
Trabajar con la cultura del detalle para construir los paradigmas de la construcción socialista |
Rodobaldo Martínez Pérez
rodo@enet.cu
Tener inquietud revolucionaria es poseer la energía
y el movimiento necesarios para acometer, con bríos y suficiente
activismo, las ingentes tareas que
requieren el país, en estos momentos
complejos, con un férreo bloqueo yanqui para destruir a la Revolución, y una
convulsa situación internacional.
Lo contrario sería la inercia, apatía,
dejadez y desgano. El adjetivo a
la inquietud le otorga positividad a la acción, por eso Díaz-Canel insiste
tanto que las realizaciones nunca deben faltarle los principios del hacer bien
en cada gestión acometida, ni la voluntad y el talento en los actos a realizar.
El Presidente prioriza las cualidades de los protagonistas, porque muchas dificultades
perduran, por el estilo de las personas
que las ejecutan. Defiende la sensibilidad de los individuos, como requisito
fundamental en su accionar y sentencia:
“tenemos que ponernos en el lugar de los pobladores, para poder enfrentar los
problemas con acierto, hacerlo con buen
gusto, desde la “cultura del detalle” e involucrar a la gente, para mejorar el
ambiente en que viven con sus propios esfuerzos”.
Repetimos que
tenemos potencialidades en la economía, hay recursos nacionales, pero la manera
de pensar es fundamental. Es buena una estrategia correcta si queremos utilizar
acertadamente los bienes, recursos y, ahí, caben los esfuerzos con resultados.
En
la visita a la VI Feria de Negocios, donde participaron más de 400 empresas estatales, no estatales y
organismos, expuesta en Expo-Cuba, el Presidente insistió, entre las cosas que
debemos hacer, eliminar la mentalidad importadora.
La
feria demostró cuanto podemos realizar frontera adentro y no traerla de afuera,
con dinero invertido injustificadamente. Es un problema de planificación, saber
que producir y donde hacerlo.
Es lamentable, en horas tan decisivas, que no todos
actúen de la misma manera, mientras unos cumplen con su cometido, otros no, eso
crea insatisfacciones populares y asuntos sin atender, son deficiencias
acumuladas y personas con disgustos, por el mal tratamiento en determinado
lugar público.
Tanto el crecimiento como la diversificación de las
exportaciones ayudan, favorablemente, a la economía, porque en la medida que
encontremos los recursos que podemos producir aquí fortalece nuestro patrimonio.
La
participación de todos permite que florezcan las mejores ideas que, combinado
con la dirección colectiva, contribuyen a una participación conjunta en la búsqueda de las
soluciones más adecuadas, con una
significativa vinculación con la base, sabias rendiciones de cuenta, en
cualquier nivel y el chequeo sistemático de lo hecho.
Explicar, con claridad y transparencia, cuanto realizan, no solo pone al tanto de los
emprendimientos, sino facilita la participación colectiva para hallar los mejores caminos en esos objetivos, porque en
la medida que conozcan, a fondo, las tareas acometidas, pueden entender, opinar,
sugerir o analizar las acciones con mejores conocimientos de causas.
Fundamental
son las rendiciones de cuenta de los organismos sin autocomplacencia,
porque la realidad añade convencimiento a quienes evalúan los empeños y, muy
importante, es la calidad de lo que se hace, sello identificativo de la
utilidad de cada trabajo.
La premisa de que cuanto hagamos debe ser mejor es una forma de hablar de ahorro de
recursos y complacencia de los beneficiados.
Debemos acostumbrarnos a buscarle alternativas a cada insuficiencia,
porque para ellas no hay una sola variante y nadie tiene verdades absolutas en
sus manos.
A la disciplina y el orden nunca debemos renunciar,
como requisitos de esa necesaria eficiencia.
En cada pedacito del país la prosperidad y tranquilidad ciudadana
pasan por las cosas bien hechas y el
descontrol es un pésimo escenario, para conseguirlo.
Hay que ir a
la esencia de los inconvenientes, defender el rigor, orden y conducta propios
de la sociedad que queremos. Entre las batallas fundamentales, la económica requiere
devolverle al salario su lugar priorizado,
con el objetivo supremo de resolver los problemas financieros de las
familias, como fundamental obligación dentro de los cambios.
No comments:
Post a Comment