Columnas

Sunday, April 25, 2010

Elecciones en Cuba

Rodobaldo Martínez Pérez
rodo@ahora.cu

Una vez en Oviedo, capital de Asturias, España, luego de explicar varias veces nuestro proceso de elecciones democráticas de cada uno de los representantes a las distintas instancias de Gobierno en Cuba, Teresa, residente en Luarca, quien me acompañaba me interrogó ¿Entonces, por qué lo cuestionan tanto a ustedes?
Soberanamente el pueblo en Cuba es quien elige, por el voto libre, directo y secreto y lo deposita en urnas, donde mandan los pioneros, niños de completo uniforme escolar, que en su mayoría cursan la primaria- de primero a sexto grados- o la secundaria, de séptimo a noveno.
Así trasciende en la geografía cubana este 25 de abril, para elegir los representantes a las 169 asambleas municipales en el país, con representantes de todas partes y en especial en la provincia de Holguín, a más de 700 kilómetros de La Habana, los de sus 14 municipios, desde Calixto García, a Moa, la capital del níquel cubano.
Desde la madrugada de este domingo unas 50 mil personas laboran para garantizar todos los aseguramientos que requieren este proceso, que permitió a las siete de la mañana, abrir las puertas de los 3 mil 32 colegios que funcionarán hasta las seis de la tarde de este domingo,
La participación es activa de la población, las calles están concurridas, es un amanecer de elecciones, sobre todo entre los más de 20 mil jóvenes holguineros, quienes ejercen su derecho a votar por primera vez, al cumplir 16 años de edad.
Hay absoluta tranquilidad en las calles de los barrios, pueblos y ciudades. Los colegios están concurridos, 775 mil holguineros ejercerán el derecho al sufragio. Los de más avanzada edad, aprovechan para vestir sus mejores prendas, mientras quienes están impedidos, por su estado de salud, reciben las boletas en sus casas, bajo toda la garantía de la mayor seguridad electoral.
Los escrutinios se realizarán al concluir el día electoral -6pm- ante la mirada pública de todos quienes quieran e inmediatamente conocerán los electores, por cada circunscripción, los resultados de las votaciones, que incluyen las boletas en blanco o anuladas, con la mayor transparencia.
El Partido Comunista de Cuba no participa en las elecciones, porque no tiene fines electorales. Entre los elegidos estarán militantes o no del PCC, que si incumplen con sus deberes se revocarán de su mandato, según el procedimiento que establece la ley. y todos saben que al asumir este compromiso, se hace voluntariamente, sin recibir un centavo, deben mantener un vínculo permanente entre los elegidos y sus electores (a través de despachos, rendiciones de cuentas y asambleas con las organizaciones de masas.
El Partido, a través de sus organizaciones de base, exigirá que sus miembros tengan que caracterizarse por su ejemplaridad y entrega sin límites a la comunidad que depositó su confianza.
Así trascurre este 25 de abril, como lo expliqué aquel día en Asturias, del comportamiento de un Día Electoral en Cuba, porque así es nuestra democracia, que por ser de los cubanos, sin permitir injerencia es blanco constante de acusaciones acerca de su sistema político y las elecciones de la Cuba libre y socialista.

Thursday, March 25, 2010

Estados Unidos, juez incongruente


Rodobaldo Martínez Pérez
Derecho a la vida es una frase que en boca de Estados Unidos resulta incongruente. Fustiga a otros un lugar desde donde se le planificaron al Comandante en Jefe 640 atentados para matarlo.
El sitio en el que se planificaron las actividades terroristas causantes de más de 3 mil víctimas mortales en Cuba.
Alguien que no le ha importado asesinar hombres, mujeres, ancianos y niños. Todos recuerdan la idea de quemar el círculo infantil de la Habana y achicharrar a decenas de infantes.
Encubrir al criminal Posada Carriles, autor intelectual de la explosión en pleno vuelo del avión de Cubana de Aviación, donde perecieron 73 personas inocentes.
Mantener la cárcel de Guantánamo, el llamado centro de tortura internacional.
Ser responsable de las atrocidades de Abu Ghraib.
En nombre de acabar con el terrorismo, haber desatado la carnicería en Afganistán e Irak
En sus cárceles del infierno mueren por asesinato unas 7 mil personas.
Un sistema diseñado para no luchar por la vida, sino para favorecer la muerte.

Wednesday, January 20, 2010

Alertas ante la "bondad" yanqui


Rodobaldo Martínez Pérez
Un niño llora, porque llama a su madre a gritos, la sacude, le da golpes en el rostro con su manita desnutrida, y ella no responde a su reclamo.
El no llega a entender que su mamá no puede ya oírle, porque se suma a los miles de cadáveres que llenan las calles de Puerto Príncipe, la capital de Haití, después que el 12 último el país fue destrozado por un terremoto de 7 grados en la escala de Richter.
Haití es hoy el pedazo de tierra que hubiera inspirado a Dante a escribir la segunda parte de su Infierno. Allí todo es caos. Los edificios derrumbados, la gente sin casas, sin alimentos, sin agua, sin electricidad, sin teléfonos, sin combustible. Los padres preguntan dónde están sus hijos y los hijos no saben donde están sus padres.
Pero, también, esta tierra de Makandal en un escenario de intenciones. De un lado el personal ayuda de Cuba, Venezuela, Nicaragua… comparte la miseria con esa pobre gente y del otro miles de soldados norteamericanos, camuflados hasta el infinito, dicen que llegaron a “cooperar”.
El mundo reflexivo se pregunta: ¿Para qué un lugar dónde hace falta médicos para curar tantas heridas, especialistas que restauren la electricidad y las comunicaciones colapsadas, bomberos para rescatar, voluntad y dinero para darle aire a esta nación asfixiada, se manda tantas tropas y hay tanto despliegue militar como si se fuera a una guerra?
Sin querer ser mal intencionado y como se conoce la naturaleza de esos “bondadosos”, los mismos que hicieron explotar el Maine y matar a su propia gente, para poder intervenir en Cuba, hay razones para preocuparse, porque el terremoto de Haití puede convertirse en el pretexto para desatar un tsunami guerrerista en la región.

Tuesday, December 08, 2009

Cuando fui a la guerra de angola

Rodobaldo Martínez Pérez
No sé si aquel día hubiera podido despedirme de mi madre y fingir un viaje corto y seguro. Ella siempre adivinó mis sensaciones con sólo mirarme y me hubiera resultado difícil disfrazarle las palabras.
Con el viejo fue distinto, me ayudó su parquedad y su innata costumbre de hacer sólo las preguntas necesarias.
-Tengo que salir un tiempo, le dije escueto.
-¿Cuándo?, ¿Cuánto?, ¿Adonde?, cuestionó seguido
- El viaje es ahora, el tiempo no lo sé, pero pronto tendrás noticias de mí. Un encargo: Cuida a mi hija y que mami no se preocupe demasiado.
Nos abrazamos un rato en silencio y sin testigos. Ajenos a cuanto sucedía afuera, en mi casa reían y mi hermana tarareaba una canción al ritmo de la radio. Nunca supieron que aquella noche, a bordo de un Britamnia yo cruzaría el Atlántico.
Angola fue un punto en el mapa desconocido para mí hasta 1975, cuando se preparó una parte de las tropas cubanas que combatirían junto al MPLA para liberar al país africano del asedio de la UNITA. Agustino Neto había pedido la ayuda.
A la altura de los 22 años no se tiene plena conciencia del destino y pocas veces nos detenemos a pensar en los peligros. Quedé escogido en esas primeras fuerzas, entre los muchos que habíamos dado la disposición de partir. Supe, entonces, de la indescriptible realidad de separarme, por primera vez, de los míos y un sentimiento fuerte de nostalgia y soledad no quería abandonarme.
En la vida se cruzan las etapas imperceptiblemente. No se sabe definir con exactitud cuando dejamos de ser niños y llegamos a la juventud o la adultez. Yo puedo confesar que cuando llegué a Luanda ya no traía los rasgos de la adolescencia tardía ni la inmadurez a flote, me había hecho hombre, tuve que hacerme hombre.
En la guerra arriesgué y aprendí, porque sobre todas las cosas las lecciones teóricas como mejor se afianzan son en la práctica.
¿Quién me iba a hablar, ahora, de internacionalismo, después de haber conocido a Gamboa, un negro bueno y humilde, que supo los rigores de la esclavitud, conoció la brutalidad del blanco portugués y se sintió siempre en deuda por nuestra voluntad de ayudarle a sostener lo recién alcanzado?
-Eo, mutio obligado con camarada cubano, pronunciaba enfático en su portu español.
¿Cómo no apreciar el significado de solidaridad, cuando en las mismas trincheras llegamos a compartir la escasa porción de dos centímetros de agua y supimos el humano valor de dividir en siete una magra ración de pan?


¿Podrían describirme el sufrimiento a partir de la hora en que llegó al campamento el cuerpo destrozado de Ariel, aquel mulatito jaranero, que hizo de los chiste la medicina ideal contra los “gorriones” amenazantes de nuestras interminables noches a la luz de los candiles?
-Cuídense de los reptiles, decía, porque un día uno mordió a Pepito y
Mami, mami, me mordiò una serpiente, gritó. ¿Cobra, dijo alarmada la madre?, no, me lo hizo gratis.
¡A ver, a ver, atiendan todos, decía con pose de presentador profesional y seriedad importada, tú mismo con cara de invierno sin abrigo! ¿Qué le dijo la manteca al plátano? Silencio, espera…
¡Ah, no sabes!… pues,… desvístete que estoy caliente. Y otra vez su sonora carcajada robándole la rutina aquellas inolvidables veladas nocturnas.
Había partido en la mañana en un convoy hacia Cuito Canavales
Y dicen que una mina levantó a metros el camión donde iba hasta dejarlo hecho añicos en medio de la cuneta. Por supuesto, no hubo sobrevivientes.
Quien no lo ha sentido no sabe describir la impresión ante la muerte de los amigos. Es una especie de desgarramiento irreversible que te enerva los movimientos y te hace autómata durante un rato. Eso lo pienso, y la imagen de Arielito, inmóvil como nunca fue, serio por primera vez, encima de un catre destartalado, rodeado de quienes compartimos sus últimos días, está fija en mi memoria para siempre.
El tiempo es indetenible, pasaron los años, y de aquella época una Medalla de Combatiente Internacionalista me recuerda que la historia no sólo viene en libros y muchas estatuas nacen en los campos de batallas. También guardo un viejo diario amarillo, con hojas arrancadas a exprofeso, una libreta con direcciones que nunca ocuparon espacio en los sobres y las cartas de mi madre… “Hijo mío, ya sabes, aquí tu mamá esperando con paciencia tu regreso.”
Ahora mi hijo tiene 22 años. Cuando terminó el preuniversitario me dijo:
- Papito, me voy para la Capital a estudiar Ingeniería Informática.
- ¡Tan lejos y solo!
- Ya no soy un niño, ¿no crees?
- Pero mira este vejigo culicagao’, ya los pájaros le están tirando a las escopetas.
Lo digo sólo por replicar algo, porque en el fondo sé que a los 22 años o menos puede llegarse a ser hombre, sólo depende de las circunstancias de la vida.

Thursday, December 03, 2009

Igual puesta en escena


Rodobaldo Martínez Pérez
Precisamente el 15 de diciembre se cumplirán 37 años que fue liberado el asesino Orlando Boch, el pediatra de la muerte como se le conoce, después que un tribunal lo declaró culpable de cinco cargos diferentes y lo condenó a 18 años.
En 1968, un jurado estadounidense lo inculpó de ser cerebro de los actos terroristas contra barcos mercantes, firmante de comunicados amenazadores a la prensa, así como el ejecutor de 40 actos terroristas ejecutados en el área de Miami durante ese año.
Pero el terrorista apenas pasó cuatro años en prisión y fue liberado con libertad condicional, le cambió el nombre a su banda y continuó actuando con la mayor impunidad.
Volvió a la cárcel y se le abrió nuevamente las puertas. Ahora vive tranquilamente en Miami, protegido por la Fundación Cubano-Americana y el gobierno yanqui.
Llama la atención que a una semana de esa fecha, el 8 de diciembre, esté anunciado el acto de resentencia contra Ramón Labañino Salazar y Fernando Gonzáles, dos de nuestros Cinco Héroes, injustamentes encarcelados por un gobierno que condena a los antiterrorista y libera a los criminales.
Pueden ocurrir rebajas de condenas, sustituir cadenas perpetuas por decenas de años, como a Tony, pero el sistema judicial yanqui no recuperará un céntimo de su desprestigio. Se sigue actuando por venganza política y los jueces inclinan la balanza en dirección del Gobierno.