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#MartiCubaEsNuestra |
Rodobaldo Martínez Pérez
rodo@enet.cu
“Viví en el monstruo y le conozco las entrañas…” es
una de las mejores frases de Martí para retratar su antimperialismo. El
aquilata el significado de haber vivido en Estados Unidos durante 15 años de su
corta existencia.
El Maestro fue el más radical de esa tendencia
ideológica de su tiempo, porque nadie como él describió la verdadera esencia de
aquella sociedad, donde la obtención de las riquezas de una minoría, pasa irreversiblemente por la explotación de
las grandes masas.
De ese país dijo: “Las leyes americanas han dado al
Norte alto grado de prosperidad y lo han elevado también al más alto grado de
corrupción. Lo han metalificado para hacerlo próspero. ¡Maldita sea la prosperidad a tanta costa!”.
Una de las ideas más importantes de su ideario fue
la hegemonía que EE. UU pretende con Latinoamérica y reiteró su concepto de
unidad como contén al vecino codicioso.
Ponerse en fila, para impedir la marcha
del Gigante de las Siete Leguas.
Eso sucede a
fines del siglo XIX, cuando de forma impetuosa y peligrosa para los pueblos se
extiende en los Estados Unidos el imperialismo. En tal estadio las poderosas fuerzas de la oligarquía
rebasan el marco de lo nacional, para expandirse por las naciones de menor
desarrollo y subordinarlas a su modo de producción.
Martí advierte
ese fenómeno y alerta sobre las
consecuencias fatales para los pueblos
de América Latina la expansión del imperialismo norteamericano.
En carta a
Manuel Mercado dijo: “... ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por
mi país, y por mi deber —puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que
realizarlo—, de impedir a tiempo, con la independencia de Cuba, que se
extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más,
sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy y haré, es para eso.
En silencio ha tenido que ser y como indirectamente, porque hay cosas que para
logradas han de andar ocultas...”
Dejó bien clara su postura: “Quiero que el pueblo de
mi tierra no sea como este, una masa ignorante y apasionada que va donde
quieren llevarla, con ruidos que ella no entiende.” Algunos con la fuerza
lacayuna desean una Cuba reproducción de
aquella sociedad, incluyendo esos ruidos
inentendidos.
A esas alturas no tenía dudas de los verdaderos
intereses estadounidenses de apropiarse de nuestro país, pensamiento que no ha
perdido su vigencia, porque con otros métodos, el fin es el mismo: destruir a
la Revolución Cubana.
Quien así se manifestó de los Estados Unidos, ahora Trump, ignorando su legítimo
legado, o incluyó en su mensaje de
homenaje al oprobioso 20 de mayo de 1902.
Martí jamás hubiera llamado a tan indigna fecha el Día de la Independencia.
Nacimiento de una República mediatizada, que
nos arrebató la verdadera soberanía por la que él dio la vida.
¿Qué fue para Cuba aquel 20 de Mayo? La independencia frustrada por la que
se luchó tantos años, la realidad alertada por Martí, la pérdida del territorio
de Guantánamo y el comienzo de gobiernos títeres del Imperio.
Ese día tomó la presidencia del país Tomás Estrada Palma, la Isla siguió
siendo norteamericana, porque el cambio de bandera y de poderes fue algo
simbólico. A partir de ese momento, la Constitución tuvo un apéndice: Enmienda
Platt, por el cual desde que la República nació lo hizo manqueada.
Citar a Martí fuera de contexto es, también, reducirlo y tergiversar su
pensamiento. Con esa nefasta tendencia terminamos poniendo en su boca ideas contrarias a su ideal. Lo que Trump hizo fue “acomodarlo” a sus intereses.
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