Rodobaldo Martínez Pérez
rodo@enet.cu
Muy certeramente, alguien comparó la vida con un
viaje en tren, en el cual se sube o se baja en cualquier momento. Alexis Rojas
Aguilera (Alexito) se subió al mío hace más de 40 años, ya siendo periodista en
la región minera.
Oriundo de Banes, creció en Nicaro por la existencia
allí de la fábrica René Ramos Latour, donde trabajó su padre, de ahí la
sapiencia, al dedillo, de todo lo relacionado con el níquel, una temática, a la
cual dedicó casi toda su existencia.
Coincidimos en la década del 80 como corresponsales
nacionales en la provincia. Alexis de
periódico Granma, yo de Juventud Rebelde. Ambos compartimos muchas actividades
en esas misiones, hasta garantizar coberturas para los dos rotativos.
Alexis era un ser muy peculiar, siempre rodeado de
anécdotas, hasta el punto de afirmar “lo que no me pasa a mí no le pasa a nadie”.
Dentro de esas alexadas está la vez que visitó Raúl este territorio, para dejar inaugurado el Campamento de Pioneros Exploradores Pedro
Sotto Alba, el 11 de mayo de 1982. La noche anterior estuvimos junto a varias
personalidades, entre ellos el general William Gálvez. Casi sin pegar los ojos
fuimos al encuentro con Raúl, se desarrolló el acto y cuando llegamos al correo
de Sagua de Tánamo, para enviar las informaciones por telex a nuestros
periódicos, Alexito no sabía adonde había dejado su agenda.
Contaba que bajaba la peligrosa loma Rejondones en
su Polkis y vio una gomita de carro a su lado compitiendo en velocidad, empezó a reírse pensando a quien pertenecía y era de su propio auto.
Recuerda que fue a saludar a un amigo, lo abrazó cuando con emoción por
los años sin verlo, pero se le olvidó quitarse el cigarro encendido de la boca
y, por supuesto, le hizo un hoyo en la guallabera.
Alexito era de una ingenuidad espantosa. Cuando
tomaba le gustaba terminar con la canción rusa Katiuska, su himno de guerra.
Fue un gran periodista, amante de la superación y acucioso
investigador. Su pasión por el periodismo especializado lo llevó a la expedición internacional en busca del
Carpintero Real, el derribo del rey de los bosques cubanos, el famoso cedro de
La Melba, en Moa y la más reciente expedición espeleológica a la Gegira, en
Gibara.
Su biografía atesora muchos galardones, frutos de la
calidad con que escribía. Pienso en Magda, su compañera de toda la vida, sus
hijos y nieto, porque si algo lo distinguía era su amor a la familia, tanto que
su apartamento en el reparto Pedro Díaz Coello, en ciudad de Holguín, siempre
estaba lleno de los suyos.
Conocí a sus hermanos, su tía banense y padres. Su
casa en Nicaro se convirtió en sitio obligado, cuando en misiones periodísticas
recorríamos el Este holguinero.
Después de la corresponsalía en Granma, estuvo en la
AIN y por último compartimos trinchera en el periódico ¡ahora!.
Por esas cosas incomprensibles del destino, Alexito se
bajó inesperadamente del tren en este diciembre del 2016.![]() |
En una de las visitas de Raúl a su natal Birán en la década de los 90 del Siglo pasado, Alexis era el corresponsal de Granma en la provincia de #Holguín |
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