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#CubaEsNuestra, #YoSoyFide |
Rodobaldo Martínez Pérez
rodo@enet.cu
En medio de la alegría que significa llegar al aniversario 58 del Triunfo de la Revolución
cubana, no podemos evitar la tristeza de hacerlo, por primera vez, sin la
presencia física de Fidel.
Apenas a un mes de tan trascendental suceso,
perdimos corporalmente al Líder Histórico. Cuba sumergió en el quebranto. Su dimensión alcanzada en estos casi 60 años al frente del país y,
moldeando minuciosamente su obra, justifican
las razones para considerar el dolor de no tenerlo.
La frase: “Yo soy Fidel” latió millones de veces por un pueblo que, ratificó
la garantía de asumir la posición delantera ante la pérdida de su Comandante.
El poeta lo dijo en versos: “Y delante de la caravana, lentamente sin jinete, un caballo para ti”.Más allá de una consigna, considerarse cabeza de la Obra de 1959 es una necesaria realidad, muy relacionada con su defensa. Tal enunciado significa cumplir bien cuanta meta nos propongamos. Mejorarnos, perfeccionarnos y “emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos”.
Las campañas mediáticas desarrolladas por los principales voceros enemigos, en torno a la desaparición del Héroe de la Sierra Maestra, aseguran la suspensión de todas actividades festivas para este fin de año e inicio del 2017 en Cuba. Afirman, descaradamente, que el gobierno prohibió cualquier manifestación de júbilo más allá de los 9 días concebidos de duelo nacional.
Según esos insidiosos mensajes en el territorio nacional esperarán el 24, 31 de diciembre y el principio del 2017 con un silencio luctuoso. ¿Cuál es el objetivo? Vincular el fallecimiento de Fidel con una medida estatal, para lacerar las acostumbradas actividades de celebraciones esperadas por el pueblo, es decir relacionar su muerte con la suspensión de los festejos en una especie de luto extendido a la fuerza.
Cuba afirma ante esa superchería de los enemigos de siempre, que existen suficientes motivos para celebrar el advenimiento de un nuevo aniversario del Triunfo de Enero y no nos vamos a cohibir de hacerlo.
Lo dijimos: “Son muchas las razones que nos llevan a expresar alegría en estos días, porque en ellos están la derrota a la ignorancia en aquel 22 de diciembre de 1961, cuando Cuba declaró al territorio nación Libre de Analfabetismo. Una hazaña del pueblo guiado por su Líder y, que llega a sus 55 años, con el justo homenaje a tantos educadores que continúan su impronta.
“Se trata de
otro fin de año con nuevas expectativas y metas de trabajo, con ferias
populares y agropecuarias, como ya es tradicional, así como el reforzamiento de
la red gastronómica y otros servicios en todas las provincias del país.
“No faltarán
las actividades festivas en los centros recreativos (cabarets, restaurantes,
círculos sociales y otros), que se mantendrán como de costumbre, así como las
que se organizan en áreas públicas.
“En todas
ellas participará el pueblo que habita este archipiélago, el mismo que se
comprometió a llevar adelante la obra y el pensamiento de Fidel y que lo
conducirá, con cada enero, en caravana libertaria por toda la nación, hacia la
victoria, siempre”.
Será un 2017
distinto, pero iniciará los nuevos Eneros con Fidel, porque en Cuba son muchos
quienes llevan ya, sobre sus hombros, el
triángulo rojo y negro de Comandante en Jefe.
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