Como la entrevista, siempre, la postergó, le quedé
debiendo estas líneas al tanquista intrépido que en las arenas de Playa Girón
escribió una hermosa página. En esa epopeya cayeron heroicamente 6 holguineros.
Hoy 100 compatriotas, de esa gesta, militan en la Asociación de
Combatientes de la Revolución Cubana en la provincia
Rodobaldo Martínez Pérez
Foto:
Cortesía de la familia.
Tal vez, porque fue su bautismo de fuego arriba de un
T-34, la designación al frente de la unidad de ese tipo de blindados
o que entrara a ese escenario a
golpe de cañonazos como él mismo dijera muchas veces, pero a partir de Girón la palabra tanquista
nunca abandonó el nombre de Néstor López Cuba.
Habrá que aquilatar, para saber de trascendencia,
cuanto significó para aquel muchacho de poco más de 20 años la misión
encomendada de estar entre los máximos responsables de la dotación de tanques
que combatió, con jóvenes inexpertos quienes
ni habían hecho el ejercicio de tiro básico y
menos de conducción.
El mismo jefe reconoció después que su gente aprendió
en el camino elementos rudimentarios
y el primer disparo de su vida lo tiraron en Playa Girón.
Resultan escalofriantes los sucesos del combate en la
noche del 17, con una tropa bisoña sin terminar el curso elemental de
preparación, perdieron la comunicación
entre tanques, un fuego persistente de
las ametralladoras 50 y medios antitanques del enemigo, súmele que al tanque de López Cuba le arrancaron las esteras, le
perforaron el cañón y cayó en la cuneta. Estaba inútil.....
Fue, entonces, cuando ocurrió el momento heroico. Decidió abandonar
el equipo en medio de la tenaz balacera y con mucha dificultad lo logra. Luego se arrastra, intenta subirse en el de
atrás, pero fue imposible; el tercero fue otra opción y en medio de la
peligrosa maniobra un tiro de en la torreta
rebota y cae herido. Recuerdos de los que nunca pudo despojarse, por su
fuerte impacto en la vida de un tanquista principiante.


Después vendría su traslado al central Australia y
al hospital Jagüey, desde donde se escapa y regresa a Girón. Fue por eso que tuvo
el privilegio, que tanto lo enorgullecía, de participar en el grupo con Fidel al momento del disparo y
hundimiento del buque Houston desde un SAU-100.
Allí en las
arenas, donde mojaron las esteras en señal de victoria, también, fue testigo del último golpe a los mil
500 mercenarios que intentaron destruir la Revolución en ciernes. Solo trascurrieron
72 horas.
Otras historias de combate
La organización de las iniciales unidades de tanques
constituyó su primera gran tarea después
de abril de 1961, quehacer perfeccionado
con un curso de oficiales en la extinta URSS en 1962, otros en Cuba hasta que pasó la Academia Superior Voroshilov.
Cuando en 1973 marchó a la guerra en Siria al frente
de un batallón de tanques, por el
conflicto Siria-Egipto-Israel y en 1975 a Angola encabezando la unidad que
había sido del comandante Díaz Arguelle y donde libró tenaces combates, ya
López Cuba era una leyenda entre los tanquistas, aunque, siempre, narró los
hechos desde la mayor humildad de soldado. Su columna fue la primera en hacer
contacto con los sudafricanos en la frontera y de allá vino con los grados de
Comandante.
A esos cometidos internacionalistas le sucedió su
estancia en Nicaragua, al frente de la misión militar cubana, calificada por él
como el más complejo, difícil, peligroso, y riesgoso de todos los trabajos
cumplidos.
Así narró sus días en la tierra de
Sandino en 1986: “En Nicaragua se produce un fenómeno, y es que allí
había una guerra irregular, de esas que uno no sabía nunca con precisión donde
estaba el enemigo. Teníamos centros de instrucción regados por toda la zona de
guerra y nuestra política era que había que visitarlos y apoyarlos
permanentemente.Viajábamos en tres o cuatro vehículos por caminos donde había emboscadas, terrenos minados. A veces volábamos en helicóptero a baja altura, por arriba de las copas de los árboles, entre montañas enormes o en una avioneta AN-2. En una ocasión perforaron el helicóptero de escolta. “Nos estábamos jugando la vida diariamente”.
Siempre recordó con agrado los años a finales de la década del 70 y principios del 80, cuando dirigió la división de Baraguá, porque puso a prueba todas sus capacidades militares y de mando. Decía que el contacto con los soldados lo había enriquecido como persona.
En su trayectoria
momento significativo fue su designación como
Jefe de la Dirección Política de las FAR y la cual siempre calificó de tarea
delicada, porque “El trabajo político es muy complejo, se trata de trabajar con la psicología del hombre,
convencerlo de la justeza de nuestra causa, la importancia de la defensa y de la disciplina militar”.
Ya en 1996,
en la primera conferencia nacional de la ACRC, es elegido por unanimidad como su vicepresidente ejecutivo. También
fue miembro del Comité Central del Partido y diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular,
toda una historia iniciada en 1957,
cuando comenzó en los trajines de la Sierra Maestra y se incorpora al
Segundo Frente Oriental, hasta ser un destacado militar con los grados de
General de División.
El López Cuba que conocí:
En los primeros años de la década del 80 conocí a
López Cuba. Sabía de sus altos méritos, pero no a esa persona de carácter
especial, con una sinceridad a prueba de balas, alegre, jaranero y con el don muy característico de saludarte
con tan fuertes palmadas en la espalda, como para dudar si te seguían
funcionando los pulmones.
Dueño de una energía inacabable, hizo, siempre, de
Palmarito de Tacámara, el lugar donde nació en 1938 y Mejías de Barajagua, la
zona de Deysi Salazar, la esposa durante casi 40 años, los sitios predilectos
para gastarla. Fue así que lo mismo corría, organizaba jornadas de dominó,
cacerías, juego de pelotas, pesquerías o mostraba sus habilidades en la cocina.
Era muy difícil de seguirlo sin agotarse.
Mis anécdotas junto a él las guardo con especial
agrado. Una vez, cuando vino de vacaciones de
Nicaragua, luego de beber abundante ron
Flor de Caña, me invitó a ver un juego de pelota en el Latinoamericano entre
Industriales y Santiago, ganaron los capitalinos esa vez, y los amigos lo choteaban: “General, mire que venir a perder”, y con rapidez respondió: “Pero, a que mañana ganamos”.
En 1993, cuando Raúl le entregó a ¡ahora! el Machete
Máximo Gómez, en la Cabaña, entonces era Jefe de la Sección Política de las FAR, y con orgullo decía que era el primer periódico de provincia en
recibirlo y precisamente de Holguín, lugar al que siempre se sintió
identificado.
Sus amigos supieron cuanto disfrutaba una partida de
dominó y lo difícil de que aceptara una derrota en ese mundo de las fichas.
Si algo lo distinguió fue su
fidelidad sin límites al máximo líder de la Revolución y a Raúl.
Su muerte imprevista en octubre de 1999 nos
sorprendió, fue difícil imaginar que aquel hombre con una vitalidad impresionante, ya no estuviera entre nosotros. Como la
entrevista, siempre, la postergó, le quedé debiendo estas líneas, sirvan ellas
de eterno homenaje a una ejemplar trayectoria en nombre de la Patria, donde se
incluye el soldado intrépido que en las arenas de Playa Girón escribió una
hermosa página por su defensa.
Nota: Agradecimientos a su viuda e hijos por el
apoyo brindado en la redacción de este trabajo.


El pueblo no olvida a sus héroes (+videos e Infografía)
Puede ver más:
http://www.radioreloj.cu/index.php/giron-la-victoria-socialista
LEER la Reflexión de Fidel: La Batalla de
Girón (primera parte) ... AQUÍ
Ciénaga insurgente recoge además detalles sobre
los antecedentes de la invasión mercenaria a la Isla y el entrenamiento,
equipamiento, captura y posterior proceso judicial a los integrantes de la
brigada 2506
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