Columnas

Monday, March 21, 2016

Fidel Castro, el Presidente negro y el Papa latinoamericano




 

 

Así son las cosas de nuestro Fidel, capaz de ir al futuro, regresar y contárnoslo, en un análisis la semana pasada en la sala de redacción de ¡ahora!, mencioné la frase y algunas periodistas jóvenes, siempre tan alegres y deseosas de saber, me preguntaron dónde podían confirmar la previsión, nada aquí la tienen


Confieso que nunca ví semejante predicción de Fidel. Por eso me resulta sumamente interesante el artículo de Pedro Jorge Solans, periodista, narrador y ensayista argentino, publicado por el sitio Cuba Sindical. Ahí les va.
Caminar por la calle Obispo en el corazón de La Habana Vieja incita a preguntarse: ¿A quién se le hubiera ocurrido pensar en los años 70 que un Papa latinoamericano abriría el cerco económico genocida más cruel de la historia? Detenerse frente a la Bodeguita del Medio y mirar todas las Cuba que hubo en tan sólo un siglo produce recogimiento.
Moví los hombros, y recorrí con la vista los viejos edificios que alguna vez fueron mansiones de los que se fueron, y hoy son edificios roídos ocupados por la migración interna. Los orientales dejaron sus pueblos para volcarse a la ciudad en los primeros años de la revolución. Les dicen ‘palestinos’, me dijo Cecilia Rodríguez, una habanera que fue testigo de mi sensación.
Una conversación telefónica de 45 minutos entre Barack Obama y Raúl Castro produjo el deshielo del témpano más dañino que sufrió un país de América Latina. La reunión en el Vaticano fue decisiva, aunque las conversaciones se desarrollaron en su primera etapa en Canadá.
“El restablecimiento de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba cambiará sustancialmente el comercio y la geopolítica de las Américas y pondrá a Francisco en condiciones para recibir el Premio Nobel de la Paz 2015. Es el hecho histórico menos pensado del Siglo XXI”, señaló sonriente mi anfitriona.
Antes de despedirnos tomamos un helado Coppelia en la plaza de “Las Palomas” y le di como símbolo de nuestro encuentro un escrito: “Cuba, tan pacientemente sabia, tan dulcemente digna, tan armoniosamente viva”.
Sin esperar respuesta salí hacia otro encuentro a pocos minutos de allí. Me esperaba un taxi de la flota Cubataxi con Eduardo de la Torre en el volante. Anduvimos bastante hasta dar con Marta Rojas Rodríguez, la escritora y periodista emblemática de la revolución, reconocida por sus novelas pero más por ser ejemplo revolucionario desde su histórica cobertura periodística del asalto al Cuartel Moncada en Santiago de Cuba realizada el 26 de julio de 1953.
En 1973, apenas regresó de una visita por Vietnam, el comandante Fidel Castro se sometía a una de las tantas rondas de prensa internacional que diera durante su mandato. La Guerra Fría estaba bien fría, y el periodista Brian Davis de una agencia inglesa le preguntó:
-¿Cuándo cree usted que se podrá restablecer las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, dos países tan lejanos a pesar de la cercanía geográfica?
Fidel Castro lo miró fijo y respondió para todos los que estaban en la sala:
-Estados Unidos vendrá a dialogar con nosotros cuando tenga un presidente negro y haya en el mundo un Papa latinoamericano.
Algunos periodistas se escondieron detrás de una mueca irónica y otros, entre quienes estaba Davis, hicieron moderados gestos incrédulos. La conferencia siguió como si la pregunta de Davis hubiera sido una estupidez. Interesaba más Vietnam.
Eduardo de la Torre era estudiante en aquella época, y en el restaurante Sofía ubicado en la avenida 23, en pleno barrio El Vedado de La Habana, recordó aquel episodio como si estuviera dando una cátedra de eternidad.
Asombrosamente estaba frío en toda la Isla. Las bajas temperaturas venían de las copiosas nevadas que sufrían los vecinos del norte. Eduardo no podía creer que yo anduviera sin equipo de mate como nos caracterizan en varios sitios del planeta.
-Fíjate tú chico, nadie le creía al Comandante; pero cómo no creerle al Comandante que resucitó más veces que Jesucristo.
-¿Cómo decís eso Eduardo?, le reproché, haciendo alarde de mi supuesta pacatería “católica”.
-Sí, pues sí, con todo respeto por Jesucristo, porque oye chico, ¿cuántas veces mataron a Fidel? Cuente en la prensa internacional cuántas veces lo mataron y te darás cuenta tú de cuántas veces resucitó.

#ObamaenCuba: doy la bienvenida a Obama, pero elijo no olvidar




Por Berta Mojena Milián.
La visita del presidente Obama a Cuba, que comenzó este domingo, me ha motivado aún más a buscar en las esencias, repensar, orientarme hacia lo que a veces se pierde de vista o se obvia tras la vorágine noticiosa y las expectativas que estos días generan.
No pretendo minimizar la importancia histórica y lo trascendental de los acontecimientos, pero recurro, nuevamente, a las alertas y reflexiones que por muchas vías nos llegan de quienes también vuelven a la historia una y otra vez, entrelazan las enseñanzas y nos guían.
Hace unos días el profesor e historiador Fernando Martínez Heredia decía en una entrevista a Cubadebate que cuando los pueblos tienen experiencia histórica, no pueden volver a equivocarse y resaltaba la idea de otro pensador – Frei Betto – acerca de la anexión simbólica a Cuba que los americanos podrían pretender.  “Es decir, pueden tener la aspiración de que por la guerra de los símbolos los cubanos se confundan suficientemente o se dividan suficientemente, para que se equivoquen con sus propios símbolos”, señalaba.
Mucho se ha hablado de lo simbólico y mientras más se acercaba la visita, más parece pisarnos los talones. Por eso, una de los temas que más preocupa a muchos es lo que pueda confundir cada paso, estrategia, cada palabra, acción del visitante, que sin dudas, ha sido y será bien pensada, porque en eso – no podemos negarlo-, son muy buenos.
Pero prefiero volver a Martínez Heredia: “La anexión simbólica no significa que a uno le vaya a parecer mejor la bandera, sino que uno pueda pensar que, porque Obama viene a Cuba, la situación material de una parte grande de los cubanos va a mejorar. Esa es una creencia que pudiera existir. Supone una tremendísima confusión, pero pudiera existir. Cuando hablamos de anexión simbólica estamos pensando de la creencia de que son los grandes poderes que existen en el mundo los que le pueden resolver los problemas a Cuba”.
Esta es quizás la misma preocupación de mis abuelos, dos seres  humanos de casi 80 años, inmensamente capaces de entender estos procesos – aunque no explicarlos, quizás por apenas haber concluido el nivel primario de escolarización-  quienes han promovido interesantes conversaciones en el entorno familiar y comunitario sobre estos temas. Ellos, que recurren una y otra vez al Che, a Martí, a Fidel, insisten en que pareciera pretenderse por algunos que olvidemos el pasado y el presente, tal como lo pidió Obama en la Cumbre de las Américas. Ese no puede ni debe ser la lección que quede para nuestros hermanos, hijos y nietos.
A ellos trato de explicarles que es realmente un momento distinto pero en su lenguaje popular me dicen lo que el profesor Heredia  explica así: “pensar que hoy en el siglo XXI uno puede resolver todo si los Estados Unidos nos ayudan a resolverlo es anexionarse simbólicamente, y es peligrosísimo porque es volverse ciego, es perder la visión del presente y del futuro (…) es un momento distinto, como ya les decía anteriormente, pero eso no cambia ni la naturaleza del imperialismo norteamericano, ni su rechazo a procesos políticos como el cubano.”
Hace ya algún tiempo se argumenta con creces sobre los cambios en la política del gobierno norteamericano hacia Cuba y hacia América Latina y el Caribe. Se habla también de las estrategias aparentemente diferentes pero que encierran, en esencia, los mismos intereses y alcances. Sobre Soft Power, y Smart Power ya el nivel cultural de los cubanos nos permite entender y hacer análisis exhaustivos, a partir de los pasos que se han venido dando y su manifestación en lo que se ha dado en llamar el “Golpe Blando” contra los gobiernos progresistas de Nuestra América.
Por eso el profe Martínez Heredia nos vuelve a recordar: “…lo decisivo son las grandes tendencias históricas, donde el denominador común es el carácter imperialista de los EE.UU. (…) Indiscutiblemente estamos viviendo una nueva manera en la confrontación, que requiere de un proceso de ideologización, de cultura, de información para preparar al pueblo cubano para esta realidad”.
Hace exactamente un año, en territorio venezolano el joven historiador cubano Elier Cameño me decía: “El objetivo final de la política de Estados Unidos siempre ha sido el mismo, lo que han variado son los instrumentos, los métodos. En un momento fue el Monroismo, en otro el panamericanismo, en otro la diplomacia del dólar, la del nuevo diálogo, la buena vecindad, la Alianza para el Progreso; es decir, ellos van alternando pero los objetivos son los mismos”.
La lección fundamental –insistía Elier-  es que la única manera de enfrentar eso, de salir airosos es uniéndonos cada día más, teniendo claridad sobre esos sueños ancestrales de Bolivar y Martí que se han materializado pero no son reversibles y hay que tener claridad en eso. “Por eso hay que ir a la historia, para buscar las esencias de esa política que varía de alguna manera en sus contenidos superficiales pero mantiene las mismas esencias”.
Aunque pareciera entonces un hecho aislado, a la espera de la visita del presidente Obama, ya comienzan a levantarse los discursos “amigables”, a promoverse las alegrías desmedidas que más bien confunden. Tal parece que algunos como el propio Martínez Heredia lo avizoraban cuando hablaba de una guerra cultural en la que ellos – los americanos- son maestros, cuentan con arsenales fabulosos y por tanto, también durante estos días se apelará a  un alud de medios comunicación, imágenes, anécdotas, noticias, sonrisas, alardeos, paseos, pitcheo y promesas sutiles de prospera paz.
En este sentido, decía también el investigador cubano Jesús Arboleya que lo más importante de la visita de Obama a Cuba no debían ser  los aspectos anecdóticos que siempre rodean este tipo de viajes, ni siquiera las medidas coyunturales que se tomaran o las decisiones que siempre rodean  a este tipo de acontecimientos, sino que esto significa realmente la consolidación de un momento único en la historia de las  relaciones Cuba-Estados Unidos, pero a la vez, alertaba la importancia de ver en el mandatario la política de Estados Unidos y las complejidades que eso tiene para nuestro país.
Al tocar suelo cubano el presidente norteamericano, recurro a Martí para desandar las entrañas y las enseñanzas detrás de cada hecho, de cada mensaje, que sin dudas, serán muchos. Obama vino y se irá, pero él seguirá alertándonos. Quizás cada uno podrá sacar sus propias conclusiones, muchos terrenos estarán en debate en estos días, mucho está en juego.
El presidente norteamericano conoce a un pueblo diferente, con ganas de abrirse al mundo, de romper obstáculos que en nada nos han beneficiado pero que conoce muy bien de dónde venimos y hacia dónde queremos ir. Conocerá también mucho de nuestra hospitalidad y respeto. Pero no nos confundamos, hay principios y diferencias históricas que nos hacen repensar, rehacer imágenes, ver la totalidad real detrás de frases que pretender estamparse como verdades de superficie. Y no nos engañemos, miremos, aprendamos, dialoguemos, pero yo, aun este escenario, elijo no olvidar.
(Tomado de Pensando Américas)

Sunday, March 20, 2016

Histórico encuentro de Raúl Castro y Obama


Raúl y Obama en la bienvenida oficial a #Cuba

#Obama en el homenaje a Martí
El presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, recibe de manera oficial en el Palacio de la Revolución a Barack Obama, presidente de los Estados Unidos. Ambos mandatarios sostienen un encuentro sobre las relaciones bilaterales. Minutos antes, Obama colocó una ofrenda floral en el Monumento José Martí para rendir tributo al Héreo Nacional.
Al finalizar las conversaciones, los dignatarios ofrecerán declaraciones a la prensa que serán transmitidas en vivo por la televisión cubana. En la tarde, el jefe de estado norteamericano acudirá al Foro de Negocios Cuba-USA que se celebrará en el recinto ferial de ExpoCuba, ubicado al suroeste de La Habana.
Para la noche de este lunes está previsto que regrese al Palacio de la Revolución, donde participará en una cena de estado.
Mañana martes 22 de marzo, sobre las 10am, Obama dará un discurso público en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso. Después, se dirigirá al Estadio Latinoamericano para presenciar el juego de béisbol entre la selección cubana y el equipo de Grandes Ligas, Tampa Bay Rays. El choque debe comenzar a la 1:30pm. Un poco más tarde, será la despedida en el areopuerto José Martí. Tomará el avión presidencial, el Boeing 747-200, rumbo a Buenos Aires, capital de Argentina.
El presidente de EE.UU. llegó a Cuba de visita oficial junto a una delegación de 800 personas, entre las que se encuentran importantes políticos y funcionarios de su país, como el Secretario de Estado, John Kerry, la Secretaria de Comercio, Penny Pritzker y unos 37 miembros del Congreso, perteneciente a los partidos Republicano y Demócrata.
Todo el planeta sigue con atención la presencia de Obama en La Habana. Los grandes medios hacen eco de este suceso y en las redes sociales no cesa la circulación de información al respecto. La etiqueta #Cuba fue trending topic durante la pasada jornada en los Estados Unidos y varias partes del mundo.
(Noticia en construcción)





Historiador de La Habana, Eusebio Leal, muestra retrato de Abraham Lincoln a el mandatario estadounidense quien visitó el interior del Palacio de los Capitanes Generales. Foto: Twitter Radio Rebelde


Cardenal Jaime Ortega recibe a Barack Obama en la Catedral de La Habana. Foto: Twitter Radio Rebelde

La comitiva del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, luego de su arribo a territorio cubano se dirigió a la embajada de Estados Unidos en Cuba y sostuvo un intercambio con funcionarios de esa sede diplomática.
Eusebio Leal, historiador de la ciudad, acompañó al presidente, a su esposa e hijas durante el recorrido por el Centro Histórico de la Habana Vieja. Este recorrido forma parte de las actividades de la visita oficial que se extenderá hasta el día 22.
El Centro Histórico de la Habana Vieja fue declarado como Monumento Nacional en 1978. Los planes de restauración se iniciaron en 1981, y un año después fue incluido en la lista del Patrimonio Mundial.
El mandatario estadounidense también visitó el interior del Palacio de los Capitanes Generales donde admiró un cuadro de Abraham Lincoln. Este Palacio fue el sitio de 65 capitanes generales enviados por España para gobernar a Cuba así como el recinto del Administrador de Estados Unidos durante la intervención de 1898 a 1902; y como ya era costumbre además, sirvió durante la República de Palacio Presidencial hasta 1920.
Con el encuentro entre el Cardenal Jaime Ortega en la Catedral de La Habana concluyeron las acitividades del presidente Barack Obama este domingo.
Jaime Ortega, es Consejero de la Pontificia Comisión para América Latina, y pertenece además a las Congregaciones para el Clero y para la Pastoral Sanitaria de la Santa Sede.

 ¿Que bolá Cuba? saludo de Obama al llegar a La Habana




"¿Quebolá Cuba?" fue el saludo publicado en Twitter por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, al llegar a esta capital para una visita de tres días.

El mandatario empleó una frase del argot popular cubano que se utiliza para preguntarle a alguien cómo está, tal como hizo en una conversación telefónica con un humorista de la isla caribeña publicada la víspera.

En un sketch que se
ha convertido en video viral en las redes sociales, Obama dialoga con Pánfilo, personaje protagónico de la serie Vivir del cuento, considerada uno de los programas más seguidos en la televisión nacional.

Miles de usuarios de las redes sociales replican el material audiovisual y destacan la frase usada por el mandatario.

"#ObamaEnCuba: la parte que más me gusta es cuando @POTUS (cuenta de Obama en Twitter) le dice: -Qué bolá!!!", comentó un internauta llamado José Manuel.

El jefe de Estado saluda en el tuit con un Qué bolá, y luego amplía en idioma inglés que llegó con el propósito de conocer el país directamente a través del pueblo cubano.

A su llegada al Aeropuerto Internacional José Martí, de esta capital, Obama fue recibido bajo una ligera lluvia por el canciller cubano, Bruno Rodríguez, y por funcionarios norteamericanos y del país anfitrión.

El dignatario norteamericano partió este domingo junto a su familia desde la Base de Andrews, estado de Maryland, y realizó el recorrido para llegar a La Habana a bordo del avión presidencial Air Force One a las 16:20 hora local.

Desde la escalerilla de la aeronave, Obama saludó a los presentes en la terminal aérea junto a su esposa, Michelle Obama, ambos guarecidos bajo paraguas negros.

La visita forma parte del proceso de acercamiento entre la Habana y Washington iniciado el 17 de diciembre de 2014, cuando los presidente Raúl Castro y Obama anunciaron la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas tras más de 50 años de ruptura.

Se trata de la primera estancia aquí de un mandatario norteamericano en 88 años, luego del viaje realizado en 1928 por Calvin Coolidge.





Llegada de Barack Obama a Cuba. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate


Así describe la enviada especial de The New York Times la llegada del Presidente Obama a La Habana:
Los miembros del Congreso que habían hecho el viaje en el avión presidencial se acurrucaban bajo el ala (del avión) para mantenerse secos, viendo al presidente dar sus primeros pasos en suelo cubano.
El senador Patrick J. Leahy, demócrata de Vermont, tomaba imágenes con su cámara y la congresista Nancy Pelosi, de California, tapada con su impermeable por encima de su cabeza, conversaba con el senador Richard J. Durbin, de Illinois, el número dos en el Partido Demócrata. El senador Jeff Flake, de Arizona, el único republicano que viajaba en el avión de Obama, sonrió mientras observaba la escena.
Los cubanos saludaron a Michelle Obama y a sus hijas Sasha y Malia con un ramo de rosas para cada una; las flores de las niñas venían envueltas en papel de seda de color rosa brillante y, las de su madre, en blanco.
La limusina presidencial rodó sobre el asfalto, como nunca se ha visto: con banderas cubanas y estadounidenses ondeando en la parte delantera. A medida que la caravana se abría paso en las carreteras resbaladizas hacia La Habana, pequeños grupos de espectadores miraban desde en los patios y las calles pespunteadas de palmeras, aunque ninguno celebró con signos ni vitoreó.


El presidente Barack Obama llegó hoy a Cuba, donde permanecerá hasta el 22 próximo, en la primera visita de un mandatario estadounidense en casi 90 años, después que Calvin Coolidge lo hiciera en enero de 1928. A su arribo al Aeropuerto Internacional José Martí de esta capital, el mandatario fue recibido bajo una ligera lluvia por el canciller cubano, Bruno Rodríguez, y otros funcionarios cubanos y estadounidenses, según PL
El jefe de Estado norteamericano partió este domingo junto a su familia desde la Base de Andrews, estado de Maryland, y realizó el recorrido para llegar a La Habana a bordo del avión presidencial Air Force One a las 16:20 hora local.
 El Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, aterrizó en el Aeropuerto Internacional José Martí, a las 16:19 horas locales en una tarde nublada y lluviosa en La Habana, después de dos horas y media de vuelo desde Washington.
Fue recibido al pie de la escalerilla por el Canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla, y también, Josefina Vidal, la directora general de Estados Unidos, en el Ministerio de Exteriores, entre otros funcionarios cubanos y estadounidenses acreditados acá.
La visita del gobernante a Cuba es la primera de un mandatario de EE.UU. en casi 90 años, después que Calvin Coolidge asistiera a la Sexta Conferencia Anual Internacional de Estados Americanos, celebrada en La Habana en enero de 1928 bajo los auspicios del dictador Gerardo Machado.
El avión Air Force One despegó desde la Base Andrews de la Fuerza Aérea, a las afueras de Washington, a las 13:30 pm, hora local (la misma en Cuba), según The New York Times. En el Boeing 747-200 viaja además de la comitiva oficial, la esposa del mandatario Michelle, sus hijas Sasha y Malia, y su suegra, Marian Robinson.
De acuerdo con el programa, del aeropuerto habanero situado en la avenida Rancho Boyeros parte a un encuentro con los funcionarios de la Embajada de Estados Unidos en Cuba, y posteriormente hará un recorrido por el centro histórico de la capital, un área patrimonial y uno de los proyectos de restauración y de mejoramiento de la calidad de vida de la población más exitosos de la isla.
De acuerdo con declaraciones de la Casa Blanca, confirmado por el Canciller cubano Bruno  Rodríguez Parrilla, el Presidente estadounidense sostendrá el lunes un encuentro oficial con el líder cubano Raúl Castro en el histórico Palacio de la Revolución, después de lo cual los dos harán declaraciones a los medios de comunicación.
En la tarde, Obama participará en el Foro de Negocios Cuba-EEUU con líderes empresariales de ambos países, y en la noche asistirá a una cena de Estado en el Palacio de la Revolución. El martes dará un discurso en el Gran Teatro de La Habana “Alicia Alonso”, y antes de partir a Buenos Aires para continuar su gira latinoamericana, asistirá un juego de exhibición entre una selección del equipo nacional de béisbol y el Tampa Bay Rays.
Todas nuestras fotos en alta resolución de esta visita puede descargarlas en nuestra página en Flickr: Barack Obama en Cuba

Minuto a minuto de la visita de Obama a Cuba, 20 de marzo de 2016

  • lualber dijo:Sin dudas estamos en un momento importante de la Historia de Cuba en los últimos 50 años, Obama en La Habana, estamos seguro que este giro en las relaciones Cuba – EE UU es una buena motivación para trabajar duro.
  • Cristy dijo:¿Y ahora qué? Himno, bandera y nuestro Presidente Raúl. Ahora fue que comenzó la visita oficial. Lo dije ayer.
  • la caballota dijo:sq dijo: estamos muy contento por la visita del presidente obama, sera un recuerdo para historia.