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Si hay diferencias a lo ilustrado por Martí, es que, hoy, todo está multiplicado por 100. Estados Unidos no es el tigre agazapado presto a saltar sobre su presa América, es una descomunal bestia dispuesta a engullirse al universo completo.
El
19 de mayo de 1895, a sólo 38 días de haberse incorporado al campo de batalla
en Cuba, cae el líder de la Revolución José Martí. Historiadores y analistas coinciden que la
muerte prematura del Héroe determinó el curso acelerado de los acontecimientos,
cuyo final fue la intervención norteamericana.
Después
del Congreso Internacional de Washington (1889-90), Martí se percata de la urgencia
de materializar un proyecto revolucionario en América, para contener el expansionismo de Estados
Unidos.





