Columnas

Monday, August 10, 2026

 

Fidel: siempre fenomenal

Por Rodobaldo Martínez Pérez 
 
 

“Fidel es fenomenal”, así corean varios asturianos en Oporto, en una fría madrugada de octubre cuando varios grupos europeos esperan al Comandante, en el polideportivo de la localidad de Matosinhos, durante la VIII Cumbre Iberoamericana en 1998, en el acto de Confraternización con las organizaciones de Solidaridad con Cuba de la península de España y Portugal.

En esa fría madrugada llega el Comandante porque sabía que lo esperaban amigos que vinieron a ratificar su apoyo. En un torrente de aplausos y gritos de ¡Viva Cuba! Hasta casi amanecer sin apoyo de ningún documento habla de todos y cada uno de los temas más complejos y graves de la situación política internacional y singulariza la de latinoamericana y en especial la de Cuba.

Y dijo: “Tengan seguridad, amigos, que ¡Venceremos!”.

Es la única vez que en el extranjero participo en una actividad con Fidel, las demás, hasta superar las 20, son en Cuba.

La dirección de ¡ahora! me solicita unas líneas de mis experiencias en las coberturas noticiosas con el Jefe de la Revolución. Todas están publicadas en ¡ahora! Y en otros medios.

Ese enorme privilegio inicia el 27 de julio de 1977 con la inauguración de la fábrica de combinadas cañeras, hasta el 26 de Julio del 2006, la visita oficial número 46 a la provincia y, lamentablemente, su última comparecencia pública en la apertura del mayor grupo electrógeno, construido en el país y sincronizado al sistema electro energético nacional, ambas en la ciudad de Holguín.

Fidel siempre patentiza su confianza infinita en su pueblo, en ganar el futuro y desborda esa empatía conspirativa y mística muy pocas veces vistas en un estadista de este mundo.

Debemos aprender de su optimismo y de su fe infinita en la victoria, sin nunca aceptar la derrota, por eso cuando en la prisión de Boniato, por los acontecimientos del 26 de Julio en 1953, cuando los esbirros de la tiranía batistiana lo sacaron al patio para tratar de humillarlo al ver llegar a sus compañeros sobrevivientes en condiciones tétricas, como me comenta luego Raúl, refleja en el rostro su gallardía, como un pase de revista por los éxitos futuros.

Sigue dando lecciones imperecederas sobre: prestigio, honestidad, ejemplo personal y altruismo, pero su más abarcador legado es, sin dudas, lograr la Obra del Primero de Enero y garantizar su continuidad, que corresponde continuarla a los agradecidos de hoy y de siempre.

Nunca lidia con el desorden, ni la chapucería en cualquier acción, ni jamás renuncia a los principios. Proclama la equidad, optimismo y la resistencia como acciones irrenunciables para un revolucionario cubano en cualquier situación.

Da lecciones para la posteridad en cada diálogo, principalmente con pioneros y jóvenes, por eso hay que interiorizar su pensamiento para tener todo un diseño de desarrollo en cualquier disciplina o acciones de la Revolución y poder decir conscientemente “¡Yo soy Fidel!”.

Siempre, sin importar las circunstancias, ni la hora del día, ni la complejidad del asunto es audaz, inquisidor, ávido de conocimientos, antidogmático y con una increíble capacidad de previsión. “Fidel viaja al futuro, regresa y lo explica”, dice el expresidente argelino Abdelaziz Bouteflika.

A Fidel podemos ir permanentemente para encontrar respuestas para este mundo caótico y saber obrar con inteligencia en las complejas y difíciles tomas de decisiones, porque el talento no puede faltar en cualquier estrategia que signifique supervivencia, independientemente en tan complejas realidades para su Cuba de hoy, agredida con la mayor ferocidad, arropada con las peores falacias como nunca antes del imperio todopoderoso y avaro.

La mejor respuesta tiene que estar activamente en las calles cubanas: resistencia, inteligencia y valentía, para preservar el designio de construir el socialismo hoy, a cualquier precio y riegos.

Su vida completa, dedicada a la Patria, identifican su nombre con Cuba, la bandera, el escudo o el himno nacional y es que Fidel, en nuestra historia nacional, llena de hombres extraordinarios, ocupa un lugar central por sus aciertos en la conducción del gobierno revolucionario, en las narices del odio.

El cumplimiento de todo cuanto nos propongamos debe ser la primera premisa para salvaguardar tan alto honor. Hacer, convencer y enamorar todos los días al pueblo son obligaciones, para no caer ni en consigas ni en utopías inútiles, sino en acciones que patentice cada frase.

Nos enseña que la única arma para salir adelante depende de nosotros mismos, defiende con vehemencia eliminar el desorden y la chapucería en cualquier acción, sin admitir el fracaso ni la renuncia a los deberes. Protege la equidad, con el optimismo y la resistencia como principios irrenunciables.

A los periodistas nos dijo téngame como uno de ustedes y “Estoy soñando con unos periodistas con todos los recursos para hacer su trabajo, con unos periodistas óptimos. Es un sueño que podemos lograr”.

“Veo a la prensa jugando un papel importantísimo en la elevación de la moral y en la preservación de todos los valores sagrados de nuestro pueblo, en la denuncia con valor a lo mal hecho, en el combate, en la lucha contra todas las cosas mal hechas (…) Quién puede educar más que la prensa”.

“Ustedes tienen que seguir estudiando toda la vida. ¡Hoy no es posible parar de estudiar, hoy no es posible parar de perfeccionarse!”.

No pocas veces el eterno líder de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz, dedica tanto tiempo para el trabajo de la prensa, las necesarias reflexiones, el mensaje directo y sincero desde el punto de vista crítico y autocrítico como siempre se expresa.

A la prensa cubana internet la llama y lo dice ya en 1999, como: “la artillería pesada de la Revolución cubana”.

“Los periodistas deben investigar, saber qué anda mal, qué hechos lesionan a la economía del país, qué corrompen a la gente y no solo exponerlos, sino combatirlos a través de ese poderoso instrumento que son los medios de difusión masiva. Prefiero la equivocación ante la decisión de no hacer crítica".

“Cada periodista debe ser un gladiador contra las cosas que, a su juicio, marchan incorrectamente. Y es también un luchador por que las cosas marchen bien, un creador de la nueva sociedad”.

“La historia la deben conocer todos los profesionales, pero los periodistas un poco más. No se puede ser periodista sin saber Historia de Cuba y universal”.

“Hay que convertir al país en una gran escuela de superación en Periodismo. No hay que tener miedo de que haya un poquito más de periodistas”.

“Creo que convendría tener más capacidad en el idioma y en los estudios de computación… Y no descuidar el idioma español, todos necesitamos un poco más de gramática española”.

Su iluminada afirmación de que al presente “correspondía una tenaz batalla de ideas, en la cual inteligencia y cultura eran invaluables armas”, son principios irrenunciables para los periodistas cubanos de hoy, siempre a favor de su Revolución.

Y reflexiona: Constituyen verdaderas lecciones de pedagogía, sabiduría y práctica para el ejercicio profesional, de quien, siempre, se auto titula miembro activo de nuestras filas.

Es el reto que tenemos los periodistas con Fidel hoy y siempre. Recuerdo: “Veo a la prensa jugando un papel importantísimo en la elevación de la moral y en la preservación de todos los valores sagrados de nuestro pueblo, en la denuncia, en el combate, en la lucha contra todas las cosas mal hechas (…) Quién puede educar más que la prensa”.

“Ustedes tienen que seguir estudiando toda la vida. ¡Hoy no es posible parar de estudiar, hoy no es posible parar de perfeccionarse!”. No pocas veces el eterno líder de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz, dedica tanto tiempo para el trabajo con la prensa, las necesarias reflexiones, el mensaje directo y sincero desde el punto de vista crítico y autocrítico como siempre se expresa. La prensa cubana en internet la llama, ya en 1999, como: “la artillería pesada de la Revolución cubana”.

Su iluminada afirmación de que al presente “correspondía una tenaz batalla de ideas, en la cual inteligencia y cultura eran invaluables armas”, son principios irrenunciables para los periodistas cubanos, siempre a favor de su Revolución.

Quiero significar que el 2 de junio de 2002, luego de la tribuna del día primero en la plaza de la Revolución Calixto García, decide ir, al amanecer, al hotel cinco estrellas Río de Oro, del polo turístico holguinero, allí aprovecho y le digo: “Comandante quiero decirle algo". Me mira detenidamente – era el único periodista presente-, me responde adelante: "Quiero agradecerle, en nombre de mis colegas, los obsequios materiales recibidos…"

Hay un silencio, me pone la mano en el hombro y me dice: "Soy yo el que estoy agradecido de ustedes”.

Prefiero terminar con su última visita a su provincia cuando los presentes corean cada vez más fuerte “Fidel te queremos” y con profundo amor responde: “Yo también los quiero mucho”.

Para mí también Fidel ¡es y será por siempre fenomenal! Con la seguridad que venceremos.




 
 

Monday, July 13, 2026

 

#Fidel: la persistencia de lo improbable

 Rodobaldo Martínez Pérez

Al leer el ensayo de Patricio Rivas H., encuentro una reflexión sobre el Comandante en Jefe que merece ser compartida con mi audiencia.

El intelectual chileno, autor del ensayo, tuvo la oportunidad de conversar personalmente con Fidel en dos ocasiones:

La primera en 1986, junto a Pascal Allende, entonces secretario general del Movimiento de Izquierda Revolucionaria y Renato Araneda, encargado del trabajo político con los campesinos, durante las discusiones sobre la resistencia popular frente a la dictadura militar chilena.

La segunda vez es en 1987 sobre las perspectivas de la política revolucionaria y en las posibilidades de una futura transición democrática en Chile, mediante la vía electoral.

Así inicia Patricio su ensayo:  Existen personalidades que logran trascender el tiempo inmediato de la política y se convierten en referencias imprescindibles para comprender una época.

No porque estén libres de contradicciones o porque sus decisiones permanezcan al margen del debate, sino porque consiguieron modificar el horizonte de lo que sus contemporáneos consideran posible: Fidel Castro Ruz pertenece, indiscutiblemente, a esa categoría.

 Escribir sobre Fidel posee un significado especial. En Birán, Holguín, comienza la vida de quien llegaría a encabezar una Revolución que transforma profundamente a Cuba y ejerce una influencia extraordinaria en América Latina, África y otras regiones del mundo.

Desde este territorio oriental se inicia una trayectoria vinculada con algunos de los acontecimientos políticos más relevantes del siglo XX.

Rivas recuerda que la primera conversación Fidel pregunta cuántos profesores existen en las regiones centro-sur y sur de Chile. Sus interlocutores manejan cifras aproximadas, Fidel, en cambio, conocía datos precisos.

 Entonces analiza las posibilidades de apoyo social que podían generarse en determinados territorios y considera el papel de los gremios docentes en las luchas democráticas.

 El episodio revela uno de los rasgos esenciales de su manera de pensar: la atención minuciosa a la realidad concreta y su capacidad para relacionar los datos con procesos políticos de mayor alcance.

Fidel no examina los acontecimientos solamente desde las grandes formulaciones ideológicas. Pregunta, estudia cifras, identifica actores sociales, analiza territorios e intenta comprender cómo se desplazan las relaciones de fuerza.

En aquellas conversaciones también reflexiona sobre el ascenso de Ronald Reagan y el proyecto político que representa una ofensiva conservadora mundial, un capitalismo más agresivo y una política exterior orientada a aumentar la presión contra los procesos revolucionarios.

Fidel no interpreta ese cambio como una simple alternancia en el Gobierno de Estados en los Unidos, sino como una transformación más profunda de las formas de intervención política, económica y militar a escala internacional.

Comprender a Fidel exige alejarse tanto de la exaltación acrítica como de la condena simplificadora. Su trayectoria debe ser examinada dentro de las condiciones históricas en las que actúa: una Cuba marcada por la dependencia económica, la desigualdad, la corrupción política y la permanente influencia estadounidense.

 La Revolución no surge como una casualidad, ni fue obra exclusiva de un hombre. Fue resultado de una prolongada acumulación de luchas nacionales, populares, obreras, campesinas y estudiantiles.

Sin embargo, Fidel desempeña un papel decisivo al interpretar esas aspiraciones, articularlas políticamente y transformarlas en un proyecto de alcance nacional.

Una de sus capacidades más notables consiste en encontrar posibilidades donde otros solamente observan derrotas.

El asalto al cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953, fracasa militarmente. No obstante, la prisión, el juicio y el alegato posteriormente de La historia me absolverá transforman aquel revés en programa político, memoria colectiva y punto de partida de un movimiento nacional.

Algo semejante sucede después del desembarco del Granma. La expedición estuvo cerca de ser aniquilada, pero sus sobrevivientes logran reorganizarse en la Sierra Maestra. Allí se combinan la lucha armada, la organización territorial, las redes clandestinas urbanas, el apoyo campesino y una creciente legitimidad política.

 Lo que inicialmente parece imposible comienza a convertirse en una realidad histórica. Esa capacidad para transformar las adversidades en oportunidades acompaña a Fidel durante buena parte de su trayectoria.

Más que limitarse a administrar las circunstancias, procura intervenir sobre ellas, identificar sus contradicciones y abrir caminos allí donde aparentemente no existen.

El triunfo de enero de 1959 modifica para siempre la historia de Cuba y altera la estructura de lo posible en América Latina.

Una pequeña nación caribeña demuestra que un orden considerado inamovible podía ser transformado. La Revolución abre debates sobre soberanía, independencia, justicia social, educación, salud, cultura y desarrollo económico.

 También despierta poderosas resistencias y situó a la Isla en el centro de las confrontaciones de la Guerra Fría. Playa Girón, la crisis de octubre, las operaciones encubiertas, las agresiones y el bloqueo económico confirman que la supervivencia del proceso revolucionario estaría sometida a presiones enormes.

 Cuba tiene que desenvolverse en un sistema internacional dominado por grandes potencias y hacerlo desde una posición materialmente desfavorable. En ese complejo escenario, Fidel combina firmeza política, flexibilidad estratégica y una aguda comprensión de las relaciones internacionales.

Su influencia, sin embargo, no puede reducirse al ámbito gubernamental o militar. La Revolución cubana transforma profundamente la cultura política latinoamericana.

La Isla se convierte en lugar de encuentro para escritores, artistas, científicos sociales, dirigentes políticos y representantes de movimientos populares procedentes de numerosos países.

 Instituciones como Casa de las Américas y el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos expresan una concepción de la emancipación que también comprende la educación, la creación artística, el pensamiento crítico y la defensa de la identidad cultural.

 Cuba deja de ser únicamente una referencia política para convertirse, también, en un espacio de intercambio intelectual y creación cultural.

 Otra dimensión fundamental de aquella experiencia fue el internacionalismo. A pesar de sus limitaciones económicas, Cuba comparte médicos, maestros, conocimientos y capacidades profesionales con otros pueblos.

 La Escuela Latinoamericana de Medicina constituye uno de los ejemplos más visibles de esa vocación solidaria, al formar profesionales comprometidos con las comunidades más necesitadas.

Cuba no ofrece únicamente aquello que le sobra, sino comparte lo que también necesita. Esa disposición de poner capacidades humanas y conocimientos al servicio de otros pueblos constituye uno de los componentes más perdurables de su historia revolucionaria.

El derrumbe de la Unión Soviética vuelve a colocar a Cuba frente a lo improbable. Muchos pronosticaron la desaparición inmediata de la Revolución.

La pérdida de sus principales vínculos económicos, el recrudecimiento del bloqueo y la profunda crisis material parecían convertir el colapso en algo inevitable.

Sin embargo, Cuba resiste. Esa permanencia no puede explicarse exclusivamente mediante decisiones estatales o medidas económicas. También estuvo relacionada con una cultura política, una memoria de resistencia y una voluntad de soberanía construidas durante décadas.

 Fidel desempeña un papel central en la articulación de esa voluntad colectiva durante uno de los períodos más difíciles vividos por la nación.

 La Cuba actual enfrenta dificultades severas que no deben minimizarse. Las limitaciones económicas, la emigración, las desigualdades, los problemas institucionales y las carencias materiales forman parte de una realidad compleja.

Reconocer esas dificultades no significa borrar la historia anterior ni reducir más de seis décadas de transformaciones a las circunstancias del presente.

 Una reflexión responsable debe incluir las realizaciones, los errores, las contradicciones y los asuntos todavía pendientes.

 Las grandes experiencias históricas no avanzan de manera lineal. Conocen momentos de expansión, retrocesos, rectificaciones y períodos de incertidumbre.

La Revolución cubana no constituye una excepción. Tal vez el legado de Fidel no resida solamente en las respuestas que ofrece, sino también en las preguntas que deja abiertas: ¿cómo puede una nación pequeña defender su soberanía en un mundo profundamente desigual?, ¿cómo garantizar que la educación y la salud sean derechos y no privilegios?, ¿cómo sostener la justicia social en condiciones económicas adversas?, ¿cómo perfeccionar la participación popular y enfrentar las tendencias burocráticas?

Al acercarnos al centenario de su nacimiento, esas interrogantes mantienen plena actualidad. Persisten la concentración de la riqueza, las desigualdades extremas, las guerras, las presiones contra las naciones menos poderosas y la necesidad de construir sociedades que coloquen la dignidad humana en el centro.

Desde Birán hasta la Sierra Maestra; desde el Moncada hasta Girón; desde las luchas de América Latina hasta la solidaridad con los pueblos africanos, la trayectoria de Fidel queda inscrita en la historia contemporánea.

 Recordarlo no debe limitarse al homenaje afectivo ni a la repetición de consignas. Supone estudiarlo dentro de su tiempo, comprender la dimensión de los desafíos que enfrenta y reconocer la complejidad de una obra histórica que todavía provoca debates, adhesiones y cuestionamientos.

 Fidel continúa siendo una presencia difícil de clausurar porque muchos de los problemas que identifica permanecen sin resolver: la desigualdad, la dependencia, la concentración del poder económico, las asimetrías del sistema internacional y la necesidad de construir proyectos colectivos capaces de ampliar la justicia social.

 La historia no se repite de manera idéntica, pero sus grandes interrogantes regresan bajo nuevas formas. Quizás por ello la figura de Fidel conserva su capacidad de interpelar al presente. Su trayectoria recuerda que, en determinadas circunstancias, la historia avanza porque existen hombres y pueblos dispuestos a persistir cuando todo parece improbable.

Hoy Patricio Rivas H es académico investigador de varias universidades regionales. Premio del libro en Chile el año 2003. Alto cargo de la gestión en ministerio de Educación de Chile. Escritor en temas de historia mundial. Geopolítica. Epistemología y Política mundial.

Nota: Militante del MIR desde los 15 años. Miembro de su Dirección Nacional desde 1972. Doctor en filosofía de la historia. Primera Clandestinidad. Sept 1973. Detenido en julio 1974. Cárcel en Campo de Concentración Fuerza Área de Chile. Expulsado de Chile 1976. Miembro del Comité Central desde 1973. Luego Comisión Política 1985. Regreso Clandestino hasta febrero 1988. Luego vicepresidente del País. Partidos Amplio instrumental de toda la izquierda y Dirigente del MIR hasta 1992.

Thursday, July 04, 2024

 

Desafiar poderosas fuerzas dominantes

Por Rodobaldo Martínez Pérez
Para consolidar, actualmente, el socialismo en Cuba y con ello la defensa de un proyecto propio de los humildes y para los humildes es definitorio erradicar todo lo que corroe la moral.
Cuando Fidel se refiere a que Revolución "es desafiar poderosas fuerzas dominantes” las de fuera sobresalen en todas las malandrinas maldades del enemigo de siempre.
Mientras las del ámbito social y nacional son esas vigorosas  tendencias negativas que desarticulan la institucionalidad, la lentifican, reducen y anulan la capacidad de reacción ante errores, deficiencias, burocracias, cargados del no se puede  que dejan un sentimiento de frustración.
Esas enérgicas pujanzas negativas son debatidas en el VIII Pleno del Comité Central del Partido, desde ayer viernes hasta hoy, para ir a las raíces de tantos peligrosos fenómenos como  las tendencias burocráticas,  inercia,  conformismo,  incapacidad de enfrentar las nuevas realidades,  mediocridad,  acomodamiento a las formas acostumbradas de analizar, discernir y procesar los problemas y a las estructuras rígidas, las prácticas y las relaciones personales que generan nudos  por las relaciones de compadres que tanto obstaculizan el progreso en la Nación.
En ese actual hay doble moral porque son “come candela” , pero lejos de cambiar la mentalidad, de ser proactivos y ni de arrancarle una milésima al problema…
Raúl varias veces, al reflexionar sobre esa realidad, precisa  en  “la importancia que tiene dejar el espacio a quienes estén en capacidad de aplicar los cambios que necesita el país…” , pero eso lo hace el hombre de moral y principios, el verdadero revolucionario,  con dignidad, sin ningún temor, ni apego a cargos.

Sunday, May 26, 2024

Amar más proceso  que la meta  

Hilda Pupo Salazar

A veces pretendes emprender tus metas qué es una decisión buena en tus propósitos, pero quieres llegar muy rápido al  final y obvias que todo lleva un proceso antes de llegar al éxito.

De ahí la importancia de saber definir el proceso que te llevará a materializar el sueño y apasionarte por cada escalón que debes subir con mucho trabajo, dedicación, pasión,  esfuerzos, aprendizaje, estudio, paciencia y elevada autoestima.

Con mucho control de las emociones debes educarte para, con  optimismo objetivo, si te caes poder levantarte, aprender de los errores y analizarlos como posibles oportunidades y al volver a hacerlo, desde tu autocultura forjarte la constancia,  para realizarlo con constante amor y así poder vencer desilusiones, tedio, dejadez y lograr saltar los obstáculos sin jamás dejarte vencer.

 Encender  pasiones 

Rodobaldo Martínez Pérez

La participación ciudadana en los procesos vitales del país es hoy más decisiva para sacar lo mejor de las personas y los colectivos con las habilidades comunicativas, la toma de iniciativas, las decisiones en equipo y  el enfoque hacia resultados que perduren con resistencia creativa.

En las últimas dos reuniones del Consejo de Estado  reflejan la situación del importante cronograma del proceso de implementación de las proyecciones de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía, en el año 2024 desde una efectiva participación ciudadana.

Hay que  acabar de desterrar el formalismo y la improvisación en la labor cotidiana y adentrarnos más  en el importante empleo de la inteligencia emocional,  que contribuye a sacar lo superior de las reservas de las personas y permite a los directivos potenciar sus equipos, con una consolidación de la importante conciencia revolucionaria, en la que tanto insiste Fidel.